El Pleno del Ayuntamiento ha aprobado por unanimidad la nueva Ordenanza de Armonización Visual del Entorno Rural, una normativa pionera que obliga a los rebaños de ovejas a orientarse exclusivamente hacia el poniente durante los últimos cuarenta minutos de luz solar. La medida busca erradicar el caos compositivo que, según los técnicos municipales, degrada el valor paisajístico del valle durante la denominada hora dorada.
Simetría y orden en el pastoreo
Braulio Mestas, concejal de Paisajismo Animal, ha defendido la urgencia de esta regulación tras detectar un aumento de la indisciplina geométrica en las laderas del municipio. Según el informe de la concejalía, la disposición aleatoria de los rumiantes genera una contaminación visual que afecta negativamente a la percepción del horizonte y, por extensión, al bienestar psicológico de los excursionistas. Para Mestas, un rebaño que no mira al unísono hacia el ocaso es una falta de respeto al equilibrio cromático de la naturaleza.
«Una oveja mirando al norte a las ocho de la tarde no es solo una oveja, es un error de composición que rompe la fuga visual del valle», declara el concejal.
Multas por desviación angular
La ordenanza establece un sistema de sanciones basado en el grado de desviación respecto al oeste magnético. Se consideran infracciones leves las orientaciones con una deriva de entre 15 y 30 grados, mientras que los ejemplares que decidan dar la espalda al sol de forma deliberada serán objeto de multas graves para el titular de la explotación. El consistorio ha anunciado que dotará a los pastores de brújulas de alta precisión y plantillas de alineación para facilitar la labor de adiestramiento de las ovejas más rebeldes.
Para garantizar el cumplimiento de la norma, la patrulla rural utilizará drones equipados con goniómetros láser. Aquellos rebaños que no alcancen un índice de paralelismo del 95% antes de que el sol desaparezca tras la montaña serán dispersados de inmediato. El Ayuntamiento organizará el próximo martes un seminario intensivo titulado Geometría aplicada a la lana para que los ganaderos aprendan a corregir la postura natural de sus animales mediante estímulos visuales y silbidos en frecuencia armónica.

